Etimología del
nombre
La Xara, topónimo de origen árabe, significa hogar rocoso y lleno de hierbas y hace referencia a las características de la zona, vegetación mediterránea de terrenos secos y áridos y donde se encuentran plantas del tipo de las estepas, las frígoles, las coscojas, los romeros, etc. Estas son las características del sitio en que se instalaron los pobladores originarios de La Xara.
Ubicación
La Xara es un pueblo de la comarca de la Marina Alta. La carretera de Alcalalí a la playa atraviesa el casco urbano de sur a norte, de oeste a este, lo cruza la carretera a Jesús Pobre y Xàbia. Los pueblos vecinos son Ondara, en el oeste, Pedreguer, al sur, Jesús Pobre, al sudeste y Dénia al este. Dista 5 Km de Ondara, 5 Km de Pedreguer y 4,2 Km de Dénia.
Medio y paisaje
El ámbito territorial de La Xara comprende las partidas de Pinella, Caragussos, Casa Blanca, Punta de Benimaquia, Benimaquia, La Xara, La Plana y Fredats. Como accidentes geográficos destacables tenemos el Barranco del Regatxo o Morxama, que atraviesa el término y la montaña de Benimaquia, en la vertiente oeste del macizo del Montgó. Al Alto de Benimaquia se encuentra uno de los asentamientos más importantes de la época ibérica antigua de la Mediterrànea Occidental, con destacadas influencias fenicias y donde se documenta una de las primeras producciones de vino de la península.
Los lugares más emblemáticos del pueblo, sin embargo, son la plaza de la Palmera, la plaza del Algarrobo y el paseo de Joan Baptista Basset.
Dispone de una parada de tren entre el pueblo y la montaña, por la que pasaba el trenet de la Marina y que hoy en día da servicio al TRAM.
Extensión: 6,77 km2
Gentilicio: xarer/a
Habitantes: 1.620 (1/01/2011)
El escudo recoge, por una parte, la casa que simboliza el origen del pueblo, el asentamiento de una familia. Y, por la otra, arriba de la casa hay el escudo de la familia Ivars, fundadora de la población.
Nuestra historia
La Xara es un pueblo joven, con poco más de doscientos años de historia. Empezó su evolución como núcleo de población estable a comienzos del siglo XIX, cuando un labrador de Senija, Mateo Ivars y Peiró, se estableció, dando lugar con su familia al poblamiento, incrementado en un período de 50 años con la venida continuada de gentes procedentes de localidades de la comarca, como Pedreguer, Xàbia, Alcanalí o El Verger…








